EL SECTOR CERÁMICO ESPAÑOL COPA EL 98 POR CIENTO DEL MERCADO

La industria cerámica es un compañero de viaje inseparable de la promoción inmobiliaria. En su camino empresarial se encuentra actualmente con serios obstáculos comerciales que, de una forma más o menos directa, influyen en el producto residencial que se construye en España. Lejos de realizar una lectura en clave negativa, su patronal prefiere hacer crítica constructiva de los avatares de una actividad que el año pasado alcanzó una producción de más de 3.000 millones de euros.

«Este sector es fundamentalmente exportador [52% del total] y es muy sensible a las variaciones internacionales, entre ellas los aranceles», explica Fernando Diago, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer). «Esta circunstancia nos obliga a innovar continuamente en tecnología, estética y servicio. Y esa tensión beneficia a los promotores españoles», añade.

La producción española copa el 98% del consumo nacional en un mercado donde las reglas del juego garantizan la libre competencia. «El hecho de conservar esta cuota indica que estamos en la vanguardia», considera Diago. De fronteras hacia fuera, y sobre todo en los países emergentes, el escenario cambia: la rivalidad «es enorme; en algunos casos, desleal».

El último en avivar la guerra económica ha sido Marruecos, que, según los cálculos de Ascer, ha elevado el arancel al azulejo español de un 35% a un 80%. Según el presidente de la patronal cerámica, la mayoría de las promociones de lujo en marcha en el país alauí «se están haciendo con producto de importación y se van a ver sensiblemente encarecidas».

En otras aventuras internacionales emprendidas por las inmobilarias españolas también se está confiando en el azulejo patrio. Sin embargo, en opinión de sus productores, esta 'fidelidad' depende de la tipología de vivienda que se hace y, sobre todo, de la calidad de los inmuebles.

EXPORTACIONES
A pesar de las dificultades, las exportaciones de la industria española de baldosas cerámicas no retroceden ni en términos absolutos ni en porcentajes de venta. Los otros indicadores de la actividad también muestran su envidiable estado de salud durante los últimos ejercicios. «Hemos acompañado a la construcción en su crecimiento con naturalidad, sin generar ningún tipo de estrangulamiento, como ha sucedido con otros materiales. Esto ha sido posible por nuestras instalaciones y capacidad de producción y ha resultado muy positivo para el sector, porque no somos un factor de encarecimiento ni una limitación», expone Diago.

El inicio de la desaceleración residencial que la mayoría de los expertos ya ha constatado durante este año todavía no se ha dejado sentir en la demanda de azulejos, puesto que prácticamente es la última pieza del engranaje constructor. No obstante, sus representantes han empezado a pensar en fórmulas que les permitan adaptarse a un nuevo ritmo del mercado inmobiliario.

«Las fachadas transventiladas [compuestas de cerramiento cerámico, cámara de aire y placa de pizarra] están teniendo una aceptación estética espectacular y apuntan hacia donde está el futuro», sostiene el presidente de los azulejeros. Además, el sector busca su posicionamiento en otros espacios, desde la obra civil hasta las aceras públicas.

La cuota nacional del mercado azulejero supuso en el último ejercicio económico un 44,2% de la producción total de la Unión Europea y un 10,1% si se toma como referencia el mercado mundial.